sábado, 28 de diciembre de 2013
Impronunciable
En la modestia de las nostalgias propias es tan cruel la sensación de sentir que el cielo cae sobre si, derrumbado por ideas brillantes que por más que se busque transitar por terrenos vírgenes todo está ya muy trillado.
Aunque nos engaña la modernidad que con sus medios aparenta acortar distancias y pudiendo divagar en eso para volvernos nuevos, los mensajes esenciales son los mismos.
Tan trillado se volvió el romanticismo que nos aburrió de pronto, nacimos decepcionados y vivimos empalagados, aburridos sofistas, atacando hoy y defendiendo mañana lo mismo por parecer más propios ciudadanos de un mundo globalizado.
Nos consume la vanidad, nos condena la indiferencia.
Esa esquiva cualidad que nos dicta autoritaria que la forma correcta de vivir es mantenernos al margen de nuestro entorno.
Nos volvimos permisivos de las mentiras en lugar de seductores de las verdades.
Hoy nos damos cuenta en el último atisbo de lucidez antes de morir humanos, cuando la pluma perenne de la vida ya nos ha pasado. Que el amor, impronunciable, estaba tan lejos como los sueños y tan cerca como las lágrimas, pero se presentó a nuestra puerta todas las mañanas.
Pero un solo instante basta para justificar una existencia y ganarse la trascendencia.
Por eso hoy te escribo desde las puertas del olvido, para hacerte saber que en mi último segundo para poder amar dije tu nombre.
domingo, 6 de octubre de 2013
Presencia
La forma más perfecta de amar es hacerlo sin necesitar ser dueño de lo que amamos, porque se destila la necesidad de correspondencia.
Te amo aunque no te tenga, aunque no me ames, por el puro placer de amarte, por la personal necesidad de saberte feliz sin la egoísta necesidad de creerme culpable de tu felicidad.
La costumbre de contremplar, si; al objeto amado para alimentar al corazón amoroso, la querencia y para mantenerse enamorado.
El testigo de virtudes y defectos, volverse insomne creyendo con sugestión que es inconcebible la belleza de la rosa sin espinas y que las asperezas del alma son indispensables para acariciar la gloria.
El paraiso de amar porqué sí; sin el capricho, con la conciencia, sin el empacho, con la sapiencia. Con el sabor de los labios sin antojo, con la saliva dulce, con el alma embelezada, eternamente insomne.
Quizá así ama Dios.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Exigencias
martes, 27 de agosto de 2013
Desorientado
lunes, 22 de julio de 2013
Despedidas
Es importante, imprescindible, en la vida como en la ortografía colocar los puntos finales en el lugar correcto dejarnos pues de ponerle puntos suspensivos a todo. Quedarnos siempre con lo esencial, la frase exacta que nos defina; los que se quedan justificados por razones, los que se quedan por querencias de corazón.
Como ocurre en muchas películas, al querer producir la secuela de una magnífica cinta sale algo si no malo, si inferior a la primera parte. Las historias bellas con principios, desarrollos y finales deben guardarse y colocarse en un lugar privilegiado de la vida.
Saber decir adiós como cuando se rubrica un documento importante, presionando el bolígrafo hasta dejar marcas en el papel, como la catarsis de libertad apasionada, como la confesión de un culpable, como se signa la autoría de hechos inarrepentibles. Como se recuerdan los orgasmos sucios, como se besa las primeras veces.
Por más que nos sintamos complejos, entes con capacidades casi infinitas, la realidad es que tenemos el corazón pequeño y no podremos amar ni soñar, ni crecer si estamos llenos de necesarios puntos finales que no ponemos, aún enfermos, aún añorantes, aún deseosos.
Y ya con el corazón barrido de adioses nos quedaremos solo con esos dulces y perniciosos puntos suspensivos, que a menos que ocurra un milagro morirán con nosotros. Esos caprichos, esos antojos, esa esperanza que nos define, ese motivo que nos requiere. Como ese verbo en inglés intraducible: "Hope".
martes, 16 de julio de 2013
Proyecto Despedidas
Buscó el parque más cercano, se sentó en la misma banca que un anciano, el viejo alimentaba las palomas concentrado, el joven miro al cielo, luego le dedicó pronunciando palabras con la mente un profundo discurso de agradecimiento al eterno. Por la vida, por los sueños, por permitirle recorrer tantos caminos a veces inciertos. Por regalarle la brusca oportunidad de despedirse de quien prefiera y el sabor en los labios de que cada día desde esa fecha sería un milagro.
Pasó un par de horas en esa banca planeando, discutiendo con sigo mismos sus últimos deseos, su forma de llevar el proceso, si avisaría o no, si lo haría a quién. Si no, como curarles pronto el duelo a quienes lo aprecian.
A ratos miraba las manos arrugadas de su compañero de banca, luego miraba las suyas, maduras pero con un perceptible dejo de juventud. Tenía 29 años.
Después de resolver muchas marañas mentales se levantó de súbito, esa sensación ansiosa de no perder más tiempo lo llevó a su coche. Manejó hasta su casa, entró y se dirigió hasta donde guardaba sus documentos, sacó la factura del auto y volvió a la calle, subió a su vehículo y manejó hasta un depósito donde ofreció su vehículo al gerente por dos terceras partes de lo indicado por el libro azul. Sin regatear aceptó, pasó a su secretaria la factura para que la enviara por fax a la concesionaria y ésta dictaminara su validez, mientras le pidió llenar un formulario con sus datos para preparar la transferencia en linea. Al menos algo útil tienes éstas maquinas, nos evitan visitar los bancos dijo el gerente.
Quince minutos tomó el trámite de validación y la transferencia solo tres, terminado entregó el comprobante y el joven aún sin nombre la tomó. Antes de dar la media vuelta el gerente le extendió su tarjeta, Por si el señor requiere nuevamente de nuestros servicios, la tomó por educación y salió con prisa.
Decidió caminar hasta su casa, caminó varias calles y en una esquina encontró un puesto de periódicos, especies en extinción en la ciudad y compró tres de los diarios de mayor circulación. Apretó el paso porque oscurecía, pero a veces por momentos se detenía absorto perdiendo la atención por un letrero, el anuncio luminoso de algún local o hasta mirando los escaparates de las tiendas. Un par de parroquianos que lo miraron desde la barra de un café lo presumieron recién llegado. Nada más equivocado, tenía siete años y medio en la urbe.
Al fin llegó a su casa, en su estomago un borborigmo le recordó la decena de horas sin probar alimento y más allá de la humana necesidad de comer buscó en el refrigerador algo que apaciguara los vergonzosos sonidos del intestino delgado. Luego de una cena frugal, destapó la botella de un brandy que veinte años pasó en un barril de roble. Escribió un par de cartas y duró hasta muy entrada la noche marcando con círculos algunos anuncios clasificados de los diarios. Muy entrada la noche apagó sus luces y se retiró a dormir.
viernes, 12 de julio de 2013
Prioridades
Se precisa cierta fortaleza mental para que los últimos eventos no afecten, no acaben con una cordura endeble, enferma a veces de tanta realidad. Y no lo digo a modo de martirizarme o ufanarme de nada, porque muchos más han pasado calamidades peores y han logrado crecer más que yo.
Pero es imposible después de experiencias tan fuertes no cambiar un poco, desde tomar precauciones y no reducir los riesgos privándose de libertades hasta disfrutar más cada minuto.
"Vive cada día como el último" "Si te quedara un solo día de vida ¿Qué harías?".
Esas y otras reflexiones trilladas, sentimentaloides, hasta comerciales no vienen al caso. Porque lo más agudo que debe romper el alma después de casi perder la vida es redefinir el concepto trascender.
La muerte es una consecuencia natural de la vida. Es una constante en su ecuación. Perderla en juventud no es más tragedia aunque al verla decimos "Tantas cosas que le faltaban por vivir".
En lugar de enseñarle a los niños que hacer en cada etapa de la vida, deberíamos enfocarnos en enseñarles a ser felices y luego trascendentes. Nuestra educación inculca que en la vida imperativamente llegaremos a viejos y no hay peor ilusión.
En la lista debe tener la misma prioridad existir, trascender y ser feliz. No hay de Otra.
jueves, 11 de julio de 2013
Preocupaciones
A reserva que les de urticaria, cuando éstas preocupaciones llegan a mi, siempre vienen con ellas el fragmento de un libro sabio. Sabiduría que se ha manipulado a lo largo de la historia por muchas instituciones, pero sin perder un ápice de actualidad.
| 25 | «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? |
| 26 | Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? |
| 27 | Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? |
| 28 | Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. |
| 29 | Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. |
| 30 | Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? |
| 31 | No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? |
| 32 | Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. |
| 33 | Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. |
miércoles, 10 de julio de 2013
Querencia
Te quiero
Porque sin ti ¿Quién me acompañaría al cine o a las fiestas de mi familia? ¿Quién me abrazaría cuando las hormonas me anegan?.
Porque sin ti ¿Con quién desquitaría los ardores de mi cuerpo?¿Quién me protegería hasta de mi mismo?
Te quiero
Porque tu presencia esboza en mí una sonrisa inconsciente, porque pese a las condiciones, al tiempo y la distancia procuraré tu bienestar como si compartiéramos la misma alma y sin al menos saberte feliz no podría serlo plenamente.
Un te quiero es egoísta el otro desinteresado.
Tan altos calan éstos raciocinios que unos son avaros y otros derrochadores de te quieros. Unos pocos, poquísimos se saben queridos y querendones con la pura fuerza de sus obras y correspondencias...
A éste punto no deseo revolver el estómago de quién lea o relea éstas frases. Porque más allá de teñir de rosa sus ideas, pretendo construir un puente a la humana naturalidad de querer querer (tener la necesidad de dar cariño).
Para empezar mi personal ejercicio comencemos a lapidar en nuestra vida el primer concepto, comenzar a decir te deseo, te necesito, te preciso en mi vida, te reclamo en mi cama. Llamarle a la cosa con todas sus letras porque la sinceridad es la más sencilla de las poesías.
Luego, empezar a expresar los te quieros que cultivamos desde la infancia, los padres, los hermanos, los hijos, los sobrinos; decirlos como una breve caricia, como la antesala de los sublimes te amo.
Si al decirlo un rubor nos rodea éste es síntoma de la necesidad de expresarlo, luego vayamos a los amigos, a los incondicionales cómplices de sueños y tragedias; al final dejemos a los te quieros nuevos esos motivos dulces para levantarnos cada día y luchar contra el mundo.
Si después de éste devenir de ideas las consideras idealistas, anda, vete de aquí pero lleva todas tus amarguras, inseguridades y vanas pasiones. No contamines más.
Pero luego no te quejes de soledad e incomprensión si tu expulsas de antemano los cariños, si por miedo vendiste tu capacidad de amar para comprar un burdo egoísmo.
¿Cómo pretendemos amar si aún nos falta tanto por aprender a querer bien?
Ojalá para ti también sea una tragedia encontrar la definición oficial de "Quiero".
martes, 9 de julio de 2013
Ansiedades.
Ahora que lo pienso también hago eso con la mayoría de las cosas pero entre las excepciones están los libros y el cine. El efecto en mi de un buen libro o de una película son casi devastadores. Incendian una parte de mi, para instalarse y se quedan tortuosos en los caminos de mi alma mientras mi caprichosa memoria los guarda.
La ansiedad es una forma de vida y más que una enfermedad es una vigorosa virtud desde la cama hasta la vida. Quizá nos consumimos como una vela arrebatada y nos fundimos con más prisa que los demás. Pero ninguna vida exitosa se mide en años, se mide en la felicidad personal y los logros, en dejar un mundo mejor y quedarnos en los corazones de los que amamos.
¿Cuándo fue la última vez que te ganó la ansiedad y engulliste de prisa un bocadillo?
¿Cuándo fue la última vez que le arrebataste el vestido con los dientes y la empujaste a la pared para desahogar tus instintos?
Ansiedad y pasión nacieron juntos, benditos sean.
lunes, 8 de julio de 2013
Desheredados.
Al escribir ésto busco tratar de definir mi estado de ánimo. Enojo, decepción, tristeza, vacío y varios adjetivos más se acomodan a las letras, pero más que eso es tiempo de reflexión.
Podría hablar de temas generales de todos difundidos, pero hoy prefiero hablar de mis casos particulares.
En unos días más cumplo cuatro años de haber llegado a Jerez, la madurez política de la gente se resume en que en 15 años ningún partido ha conseguido gobernar dos veces seguidas al municipio y ayer de nuevo ganó la alternancia. Me llena de alegría vivir en un lugar donde se castigó el mal gobierno de un priista y la gente le quitó su confianza al partido que gobierna el estado.
En Durango, tierra que amo profundamente muy poca gente participó, es tanta la decepción y el desencanto, el miedo y las amenazas que el PRI ganó con abstencionismo. Lo demás es una realidad cancerosa que tuvimos que comernos, olerla putrefacta, mirarla miserable. Acarreo de los sectores más pobres, ignorantes e ignorados por quienes los utilizan, acompañados de gente... no diría inteligente porque son egoístas y la inteligencia busca el bien común, no diría educados porque la educación enseña valores y ellos no los tienen, son gente que pasó por la universidad y cultivo dos defectos: mediocridad y ambición.
A ellos ya los conocemos y es preciso siempre refrendarles con la verdad dos palabras que no conocen: justicia y conciencia.
En últimos días me invade un poco la nostalgia, como decía estoy por cumplir cuatro años viviendo en Jerez (donde se supone que venía por diez meses) y antes de aquí pasé un año y medio "viviendo" en León, aunque viajando mucho.
Conocí hace poco a una amiga de mi novia, la ocasión era una boda y alguien en la mesa le preguntó si su novio iría a la recepción, luego alguien preguntó de donde era.
Ella respondió:
- Esa es una pregunta difícil, el nació y vivió en Guadalajara hasta los diez años, luego estudió la secundaria y preparatoria en una comunidad a un par de horas de la capital, en la universidad se trasladó a Zacatecas, desde que salió trabaja en otra comunidad algo lejana y tiene planes de irse el próximo año a Guanajuato. Debe ser extraño no tener como la mayoría de la gente arraigo a un solo lugar.
Egolatría o naturalidad me remití a mis ideas.
Hablando de mejores amigos en próximos meses uno de ellos irá a estudiar su último semestre de maestría a Rumania, otro de ellos en Octubre partirá a Alemania a estudiar su doctorado, otra gran amiga ahora está trabajando en Paraguay y va continuamente a Brasil a visitar a su novio, un último caso es mi amiga, la que está en Venezuela en una estancia postespecialidad.
Yo ingresaré a la maestría en enero y recuerdo que durante la entrevista de selección el doctor me platicaba que pondrían como requisito participar en al menos un congreso fuera de Aguascalientes, porque muchos alumnos al vivir en un estado con una excelente universidad y un desarrollo envidiable a veces no veían más allá.
Muchos de los que nacimos y crecimos en Durango, al que amamos, tristemente nos vemos en la necesidad de salir, entre su paupérrimo desarrollo económico, sus cacicazgos políticos y la mediocridad e ignorancia de muchos de sus habitantes aunados creo, a que también ejercemos un poco la conciencia y decidimos alejarnos un poco de esos males.
Una frase celebre dice "No es sano estar perfectamente adaptado en una sociedad profundamente enferma". Jiddu krishnamurti.
Hoy quizá sentimos decepción por la realidad política, porque muchos expresamos los errores, los abusos, los delitos y el incumplimiento cínico de muchas autoridades. Pero lo que quebra el espíritu es la indiferencia de la mayoría, ese conformismo de sobrevivir de migajas, esa forma de anteponer ideologías a los más inherentes valores humanos.
Pareciera que no queda más camino que salir y mantenerse lejos.
El abandono siempre rompe el alma, la tritura en amarguras, soledades. La melancolía de extrañar a los padres, los hermanos, los amigos. Tomar un transporte lejos y saber que aún en caso de urgencia es inseguro tomar la carretera para estar con ellos.
No se si seamos conscientes, renegados o luchadores, pero de lo que estoy seguro es que somos desheredados.
Por decisión renunciamos a una herencia empeñada en deuda pública, en opulencia de pocos, en ignorancia de muchos. Desheredados pues, de nuestros sabores y cultura, de nuestras calles y amaneceres, de nuestros sueños y de nuestra tierra.
Pero, mas allá de la tragedia, hoy tenemos la oportunidad de enriquecernos del mundo, de dejar de ser ciudadanos de Durango y volvernos más universales. De adquirir valores a cambio de la moneda de nuestro propio sudor y criterio. De construir ante la adversidad los propios anhelos.
Desheredados, si.
Pero más que malditos por una tierra corrupta, nos vamos sin aceptar la herencia rota, las migajas; nos vamos bendecidos con la oportunidad de transitar caminos sin trillo. De aprender a ser al mismo tiempo semilla que tierra fértil.
Bienvenida
La otra razón para escribir es tener muchas cosas que decir, que contar; esa necesidad apasionada de crear, de construir o en el más sencillo de los casos la necesidad de expresarnos.
Pienso que además de esas dos razones existe al menos otra muy poderosa: la catarsis.
Curarnos y curar con las palabras, en la poesía, en la verborrea de la crítica, en la narración de nuestras nimiedades y soñar que en la paradoja de que por deseo de libertad y tolerancia aceptamos que cada uno somos diferentes, pero a diario nos desvivimos por encontrar coincidencias trascendentes al menos con una pareja.
Hoy inicia una bitácora personal, que ojalá si llegan por casualidad o interés me nutran con sus comentarios. Para los filósofos gruñones la interacción es poco más que un milagro.
Les dejo una canción ad hoc que me gusta mucho.
¡Bienvenidos!